sábado, 5 de julio de 2008

Partera que popularizó método maya no quiere cesáreas



Asunto: [elpartoesnuestro] [Lisnac] Partera que popularizó método maya no quiere cesáreas

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Partera que popularizó método maya no quiere cesáreas


Ina May Gaskin, una partera sin educación formal que popularizó en Estados Unidos una maniobra obstétrica que aprendió de los indios maya de Guatemala, no puede creer que en los tiempos modernos se realicen tantas cesáreas.

"Cuando empezamos, jamás imaginé que 25 años más tarde las mujeres insistirían en tener cesáreas", declaró Gaskin, quien puso nuevamente de moda a las parteras cuando parecían una especie en extinción en Estados Unidos.


Gaskin difundió una maniobra obstétrica que aprendió de los indios mayas de Guatemala y la cual fue incorporada a textos de estudio y publicaciones científicas. Además defendió activamente los derechos de las madres e impulsó numerosos cambios en las prácticas de los médicos y los hospitales.


A los 67 años, se sorprende por la cantidad de cesáreas. Cree que el aumento en las muertes de madres que dan a luz es consecuencia de las cesáreas y de las drogas que se recetan para inducir los partos.


El Centro Nacional de Estadísticas sobre la Salud informó que en el 2005 hubo 15 muertes por 100.000 alumbramientos, lo que representa el doble de la tasa de 1998, que fue de siete.

Al menos parte de ese aumento puede ser consecuencia de que se reportan con más frecuencia los decesos, pero los investigadores admiten que las cesáreas podrían incidir también.

Gaskin dice que la solución es el parto natural. En la última década se duplicó el número de mujeres que dan a luz con una partera y el 8% de los partos en la actualidad se hacen con ese método. La mayoría de los nacimientos naturales se producen en hospitales.

Pero Gaskin afirma que cuesta promover el parto natural en una generación que prefiere la comodidad y evitar cualquier sufrimiento.


Convencer a las mujeres de que den a luz en sus casas es más difícil todavía, especialmente si se tiene en cuenta que el Colegio de Obstetras y Ginecólogos considera que los alumbramientos en casa son demasiado riesgosos.

En 1975, Gaskin publicó el libro "Parteras Espirituales", con relatos de partos naturales y recomendaciones acerca de cómo proceder. Se vendieron unos 750.000 ejemplares y fue traducido a otros cuatro idiomas.

Parte del éxito de Gaskin radica en que combina una mente analítica con sus instintos naturales para comprender los secretos de los alumbramientos.

Gaskin promovió la idea de que el estado sicológico de una mujer determina en parte cómo se desarrollará el alumbramiento. También promovió métodos poco ortodoxos para mejorar la experiencia de la madre, como estimularla a que acaricie a su marido y tenga otras manifestaciones de cariño durante el parto.


La partera, quien vive en una comuna llamada The Farm (La Granja), produjo videos de partos naturales, pero los canales de televisión se niegan a difundirlos por considerarlos demasiado gráficos.

"Tal vez debamos ponerlos en YouTube", señaló Gaskin.

El hecho de que haya tantas cesáreas en Estados Unidos podría ayudar a que las ideas de Gaskin se difundan más. Ricki Lake, ex conductora de un popular programa televisivo, produjo un documental en el que aparece Gaskin y se critica los partos en hospitales y la cantidad de cesáreas.

El 31% de los partos se producen con cesáreas en Estados unidos y el Colegio de Obstetras y Ginecólogos dice que esa cifra es demasiado alta.

Esa organización, no obstante, se opone a los partos en la casa de uno y dijo en un reciente comunicado que la decisión sobre cómo dar a luz "no puede responder a modas pasajeras".

Los partos naturales en casa, afirma el documento, no son seguros porque "un alumbramiento que parece normal puede dar lugar rápidamente a una situación en la que hay vidas en peligro".

Los estudios que se han hecho sobre los partos en casa tienen resultados contrastantes. El Colegio de Obstetras y Ginecólogos dice que las comparaciones entre los partos en hospitales y en viviendas son limitadas y que los estudios no tienen rigurosidad científica.

El Colegio aprueba los partos naturales en hospitales, con la asistencia de personas con certificados del Colegio de Enfermeras Parteras, quienes tienen título de enfermera o un entrenamiento similar. Se opone a las parteras sin estudios formales, como Gaskin.

El Colegio de Enfermeras Parteras, por su parte, admite que los partos en la casa pueden ser seguros y admiran a Gaskin. "Es una mujer notable, venerada por las parteras", expresó Mairi Breen Rothman, una enfermera partera.

Gaskin formó parte de un grupo de unos 250 hippies que en 1971 compraron un terreno al sur de Nashvill para fundar una colonia. Al poco tiempo, ella y otras mujeres de La Granja asistían en unos 25 o 30 partos mensuales.

Gaskin observó cómo se manejaban los médicos y otras parteras, y leyó numerosos libros de medicina. Nunca intentó obtener un título y en cambio promovió la creación de certificados alternativos para parteras sin estudios pero que pudieran demostrar su pericia.

Médicos que nunca oyeron hablar de Gaskin sienten su influencia porque muchos de sus pacientes leyeron sus libros, vieron sus videos o la escucharon disertar.

Gaskin, fiel a su espíritu contestatario, está trabajando en una película llamada "El alumbramiento con orgasmo".

Y no lo dice en sentido figurado. Asegura que, en determinadas circunstancias, la mujer experimenta una sensación similar a un orgasmo durante un parto.

"No es algo seguro, pero es una posibilidad", señaló. "Es lo único que se me ocurre para promover esto entre esta generación".

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En Internet:


Ina May Gaskin: http://inamay.com

The Farm midwives: http://www.thefarmmidwives.org/

American College of Nurse Midwives: http://www.midwife.org/


American College of Obstetricians and Gynecologists: http://www.acog.org/



Si piensas reenviar este mail, por favor indica el link y/o el autor que aparece aquí.

En caso de duda pueden enviarme un mail a merchescursell@gmail.com

Gracias.

Lisnac mailing list

Lisnac@grups.pangea.org

http://www.grups.pangea.org/mailman/listinfo/lisnac

Estrategias para disminuir la tasas de cesáreas

PROGRAMA DE ACTUALIZACIÓN EN GINECOLOGÍA Y OBSTETRICIA

SOCIEDAD ESPAÑOLA DE GINECOLOGÍA Y OBSTETRICIA

ESTRATEGIAS PARA DISMINUIR LAS TASAS DE CESÁREAS

L. Cabero Roura

No cabe ninguna duda de que a medida que se han ido incorporando nuevos conocimientos fisiopatológicos, en la mayoría de centros asistenciales, se ha visto como paulatinamente se incrementaba el número de cesáreas. Un análisis profundo de este hecho nos llevaría a determinar diversos aspectos. El primero de ellos serían los referentes a la misma epidemiología del problema. Es un hecho que en determinados ambientes no se conocen los elementos más básicos de un registro perinatal, lo que, como es de suponer, dificulta en gran medida el dimensionado del problema, y con ello la asociación epidemiológica, no pudiendo en esos casos establecer una relación de causalidad con algún factor específico. Además, no siempre los datos recogidos se obtienen de maneras semejantes. Por ejemplo, no siempre se incluyen en las tasas publicadas las cesáreas electivas, o las posteriores a otra cesárea (allí donde eso se practique). De todas maneras, tal como es de suponer, las distintas cifras aportadas en la literatura son la expresión de los distintos protocolos utilizados en los centros. Con el fin de ilustrar mínimamente este hecho repasemos someramente algunos ejemplos.

Una de las situaciones más controvertidas es el parto de nalgas. En algunos centros el hecho de que la presentación podálica se presente en una primípara, ya es suficiente como para realizar una vía alta. La política de cesárea en función del peso (habitualmente con pesos inferiores a 2000 g), la utilización o no de la cesárea en las presentaciones podálicas en los embarazos gemelares, o bien en cesáreas anteriores y presentación podálica son otros exponentes que pueden condicionar, de manera protocolizada, la práctica de la cesárea. Sin embargo, la información disponible no avala ninguna de las afirmaciones anteriores. Tal como muestran los resultados de la evaluación realizada por el grupo Cochrane (Figs.1 y 2), la práctica de la cesárea, tanto en las presentaciones podálicas a término, como las realizadas en el segundo gemelo, no se acompaña de una mejora de los resultados perinatales, desde el punto de vista feto-neonatal, y en cambio, son rutinas incorporadas en una gran cantidad de centros y que, como no, justifican un número significativo de cesáreas innecesarias.

Otro factor condicionante es la realización de la cesárea en los embarazos gemelares cuando se trata de gestaciones monoamnióticas, y con presentaciones podálica/cefálica. En muchos centros se opta por la cesárea de entrada con el fin de obviar el engatillamiento de las cabezas, cosa por otro lado muy excepcional. En otro sentido, hemos podido comprobar como a lo largo de los últimos años, y en especial, en los últimos 15 años, ha habido un significativo incremento de gestaciones múltiples, fruto en muchos casos de la interferencia iatrogénica sobe el proceso reproductivo. Así lo que antes eran rarezas (embarazos triples o más), ahora no lo son. En la mayoría de centros, en estos casos se realiza una cesárea electiva o sistemática, dado que difícilmente los tres o más fetos están todos en situación longitudinal.

La actitud frente los casos de cesárea anterior es otro elemento de gran importancia. Aunque más adelante nos centraremos en este punto, desde el punto de vista epidemiológico vale la pena tener presente que en un número importante de centros no intentan el parto por vía vaginal cuando la paciente ha sido sometida a una cesárea previamente, o no realizan inducciones en casos de cesáreas anteriores, o se practica la cesárea siempre que ha habido una cirugía previa uterina, independientemente del tipo de esa cirugía. Como se podrá comprender este apartado tiene un peso específico muy importante en una tasa de un hospital determinado.

En una línea semejante a la anterior se debería incluir la actitud frente a os casos de rotura prematura de membranas (RPM). En este epígrafe hay protocolos muy diversos. Hay quien realiza cesárea sistemática en los casos de RPM inferior a 30 semanas, otros cuando hay una RPM y una presentación podálica (incluso a término), o cuando concomita con una gestación gemelar, o con un cérvix muy inmaduro, o cuando han transcurrido más de 24 horas desde la rotura, estando a término. Por lo tanto, como puede apreciarse, existen multitud de formas de actuación cuando hay una situación de RPM, y con prácticas de cesárea muy diversas.

Otro elemento de valor en los datos epidemiológicos es el protocolo utilizado en los casos de diabetes. Como ya saben, algunos centros, en los casos de diabetes I y cérvix inmaduro, no intentan el parto vaginal y se deciden por una cesárea de entrada, o cuando se sospecha ecográficamente una macrosomía, o bien existe hidramnios, o concurre una presentación podálica o, incluso, cuando existe además una RPM. En estos casos, existe una tendencia muy acusada en un gran número de centros a realizar una cesárea, sin intentar apenas el parto por vía vaginal.

La actitud terapéutica ante las situaciones de sufrimiento fetal, es otro buen ejemplo. Es un hecho que ante una situación de sufrimiento fetal intraparto, la mejor terapéutica es la extracción del feto por la vía más adecuada y de la forma más rápida posible. Sin embargo, en un porcentaje importante de casos (más del 70%), la terapéutica con beta miméticos permite mejorar la condición fetal, y en determinados casos, permitir la continuidad del parto y llegar al expulsivo por vía vaginal. Es cierto que este tipo de estrategia se basa en el diagnóstico bioquímico de la condición fetal, y por ello, cuando no exista posibilidad de estudio del equilibrio ácido-básico, no se puede utilizar. Ahora bien, en los centros en los que si se utiliza, han podido comprobar cómo la tasa de cesáreas por sufrimiento fetal, es más baja que en aquellos que no lo utilizan. Por lo tanto, la propia definición del sufrimiento (bioquímico o no), y la estrategia utilizada, condiciona en gran medida el número final de cesáreas de un centro.

Por último, y para finalizar este repaso epidemiológico, la técnica utilizada para la práctica de las inducciones, es otro elemento de gran importancia. El hecho de la realización o no de una maduración cervical previa con PGs en aquellos casos en los que el cérvix es muy inmaduro, o la utilización de la oxitocina mediante bomba de infusión, son variables de gran peso en la justificación del tipo de finalización del parto en esos casos.

A tenor de lo que hemos comentado hasta ahora será fácil comprender cuán discrepantes son las cifras, tan sólo aduciendo como causa los distintos protocolos de actuación frente a ciertas situaciones obstétricas. No cabe duda que existen otros condicionantes, algunos nada relacionados con el arte ni con los preceptos profesionales, y que en ciertos ambientes, justifican también un número muy elevado de intervenciones.

Cuando se analizan las causas o los motivos reseñados en las historias clínicas de los hospitales, casi siempre se detectan epígrafes muy parecidos, y que constituyen verdaderas situaciones patológicas, cuyo tratamiento es la extracción fetal inmediata. En las figuras 3 y 4 se reseñan las más importantes, y sobre las que existe poca controversia, a excepción de algunos, que ya hemos comentado (sufrimiento fetal, por ejemplo). Sin embargo, en la figura 5 se reseñan algunas causas, que podríamos denominar no confesadas, y que en ciertos ambientes constituyen el apartado más numeroso, y que por lo tanto vale la pena analizar.

En determinadas ocasiones se practica lo que podríamos denominar el nacimiento a la carta. Cada vez más, la cultura popular ha ido adquiriendo la convicción de que el nacimiento es algo que forma parte de los compromisos sociales que cumplimentamos, y que por ello, se debe preparar y programar de manera adecuada: en un periodo vacacional de la familia, cuando se haya finalizado tal o cual proyecto, cuando el marido que viaja está en casa, etc. Pero también es el propio médico que ha brindado estas "magníficas" oportunidades a sus pacientes. "Mejor hoy que tengo a todo mi equipo que mañana sábado que estaré fuera" etc. Es decir, el propio obstetra ha provocado la decisión en miras a un interés personal. En otras ocasiones, la "carta" ha estado propiciada por que en esas ocasiones existe una diferencia cuantitativa importante de honorarios, e incluso a algunos sanatorios les conviene esta estrategia, con la que consiguen utilizar durante más tiempo sus propios recursos, con el consiguiente incremento de productividad, así como tienen un mayor índice de ocupación y facturación de sus unidades de enfermería u hospitalización. Por otro lado, el médico, que ha de hacer horas extraordinarias para llegar a un salario que considera óptimo, no puede permitir que un parto le distorsione una consulta privada. Si a eso le unimos que hoy día una cesárea se puede realizar en menos de 45 minutos, y que un parto como mínimo puede durar ese mismo tiempo, pero en un momento no controlado, no es de extrañar que se opte por el camino más fácil. Por si fuese poco, dada la disminución importante de la natalidad, cada vez hay menor preparación de los nuevos especialistas, lo que hace que exista un nivel de capacitación inferior, hecho que el médico acepta y soslaya realizando una técnica fácil y rápida como es la cesárea. Si a todo ello le unimos el miedo médico-legal (siempre se condena por no haber hecho una cesárea en un caso determinado, nunca al revés), y la presión social desmesurada (incluso para evitar secuelas sexuales provocadas por el parto por vía vaginal), se comprenderá que haya una tendencia, casi diríamos que inevitable, para que los médicos practiquen cesáreas de manera pródiga.

No obstante, también se ha de citar la otra cara de la moneda y que frecuentemente se olvida. La cesárea no es una intervención exenta de complicaciones, algunas de las cuales, graves. En las figuras 6 y 7 se citan las más frecuentes. Como se comprenderá, algunas complicaciones son debidas a la propia indicación de la cesárea (situaciones maternas de extrema urgencia), pero otras son propiamente inherentes a la técnica en sí. Por ejemplo, las complicaciones infecciosas son mucho más numerosas y graves que en el parto por vía vaginal, y ciertas ocasiones obligan a terapéuticas muy agresivas (histerectomías, etc.), con una morbimortalidad materna alta, aún a pesar de la gloriosa era de antibióticos en que vivimos. No es raro que se deba transfundir a una paciente, con un porcentaje que varía del 1 al 6%, con las complicaciones que ello puede acarrear. Ha de hacerse hincapié en que es una intervención que sangra, y que este sangrado está directamente relacionado con la habilidad del cirujano. Por lo tanto, este punto, de capital importancia, pocas veces se reseña o se palia con medidas adecuadas (tutoría efectiva por parte de un senior). En no pocas ocasiones, fruto muchas veces de la indeseable rapidez, se lesionan otras estructuras vecinas, con sus inevitables secuelas o consecuencias. Además, con frecuencia se presentan episodios, muchas veces transitorios, de íleo paralítico, hecho realmente raro en el parto por vía vaginal.

Dado que la cesárea ha de realizarse inexorablemente bajo una anestesia, se añaden, además, las eventuales complicaciones de la anestesia, sobre todo cuando es una anestesia general, o cuando además se ha hecho de manera urgente.

El postoperatorio es mucho más doloroso, la pérdida loquial es superior, y la probabilidad de abandonar la lactancia materna también. Ya en otro orden de cosas, las cesáreas se acompañan de una prolongación de la hospitalización, con un incremento de los costes de todo tipo, etc. Y una mayor probabilidad de que en el futuro se repita la intervención en una nueva gestación.

Por lo tanto, por lo que se puede apreciar, es una intervención con una morbimortalidad materna muy superior a la observada en el parto por vía vaginal, y a grandes rasgos podemos decir que está multiplicada por 10.

Desde el punto de vista fetal, es necesario indicar que el parto por vía vaginal comporta toda una serie de beneficios adicionales al futuro recién nacido. Tal como muestran las figuras 9 y 10, el parto vaginal provoca una serie de cambios a nivel pulmonar que favorecen el establecimiento de la respiración extrauterina (aumenta el surfactan disponible, aumenta la reabsorción del líquido alveolar, aumenta la compliance pulmonar, e incluso dilata los bronquiolos), aumenta el flujo de ciertos órganos vitales, moviliza las sustancias fuel (produce una lipólisis y una neoglucogenolisis), e incluso existen algunas evidencias que sugieren un incremento del sensorio (dilatando las pupilas, o incrementando la sensación de alerta).

Cuando se practica un análisis de los costes de este proceso, se aprecia la gran diferencia con el parto por vía vaginal. Para poder realizar el estudio de costes por proceso, un centro ha de disponer de su catálogo de productos (con sus precios correspondientes), estandarizar de manera adecuada el material común, estipular los estándares del tiempo del personal médico y de enfermería, el del personal indirecto de soporte organizativo, conocer my bien su inventario así como las amortizaciones, los costes de los servicios generales (lavandería, alimentación, refrigeración, teléfono, etc.), así como la correspondiente prorrata de las estructuras directivas. Una vez conocidos estos datos, uno puede realizar el estudio de costes, y podrá apreciar cómo el coste por cesárea sin complicaciones (GDR 371) es más del doble que el del parto vaginal sin complicaciones (GDR 373) (ver figuras 11 y 12) y que a grandes rasgos son 426.000 Ptas. vs 208.000 Ptas. (3050$ vs 1480 $). Es más, hagamos el cálculo de otra forma. Si en el Hospital Universitario Materno-infantil del Valle Hebrón, se descendiese en 1% la tasa de cesáreas, se produciría un ahorro neto (en términos económicos) de 9 millones de Ptas. (64.285$) por año. En Cataluña un ahorro de 150 millones (1.071.428$) y en España 900 millones de Ptas. (6.428.571$) (ver figura 13). Estos números se han calculado solamente utilizando los costes por proceso, no incluyendo el coste de las alternativas, es decir, el ahorro del coste por las complicaciones, o por la distinta evolución de los recién nacidos.

Hechas estas consideraciones previas, en las tablas que se presentan a continuación puede apreciarse la amplia distribución de las tasas en diversos países, alguno de los cuales con cifras superiores o muy cercanas al 30 % (Méjico, Puerto Rico, Brasil) junto con otros con cifras muy bajas, incluso por debajo del 15% (Japón, Dinamarca, etc.)(ver figura 14). En España la cifra oscila entre el 16 y el 24 %, en función de la Comunidad Autónoma. En nuestro centro, la evolución de la tasa se recoge en la figura 15.

Es interesante observar cómo en USA, que seguía una tasa ascendente de manera muy evidente desde 1965 (figura 16), en los últimos años, y tras un esfuerzo muy notorio por parte de las autoridades sanitarias, se ha apreciado un paulatino descenso (figura 17), aunque todavía se sitúan por encima del 20%.

Un dato interesante de reseñar es el papel del sexo fetal en la tasa de cesáreas. Se ha podido constatar de manera repetida, cómo los fetos de sexo varón, tienen mayor probabilidad de nacer por cesárea que los fetos hembras (figura 18). Así mismo, la edad materna tiene un papel importante, y esto vale la pena reseñarlo debido a que, en la mayoría de países, se aprecia un incremento paulatino pero constante de la edad materna del primer hijo, hecho que llega a provocar un incremento muy notorio de mujeres que son primíparas en el grupo de madres con edad superior a los 34 años (figura 19). Pues bien, como decíamos, a mayor edad materna, mayor porcentaje de cesáreas. Aquí se podrían argumentar varios factores (mayor incidencia de diabetes, de hipertensión, de desprendimiento prematuro de placenta, etc.), pero el hecho es que cuanta mayor sea la edad, más probabilidad de finalizar mediante cesárea. Este hecho también se ha demostrado en Cataluña en donde se aprecia cómo el colectivo de edad superior a 34 años tiene una tasa de cesáreas de cerca del doble de la observada en edades inferiores a 20 años (figura 20).

Una observación muy interesante, a la vez que preocupante, es la diferencia de tasas observadas entre los hospitales de titularidad pública versus los de titularidad privada. En Cataluña se ha constatado, de manera persistente, cómo los hospitales privados tienen una tasa muy superior de cesáreas (más del 30% de desviación) (figura 21), en relación con los hospitales públicos. Probablemente aquí puedan aplicarse parte de los postulados ya discutidos anteriormente, dentro de lo que podríamos denominar como causas no confesadas.

Es interesante hacer mención de un estudio realizado entre el propio personal médico y la forma de finalizar el parto, cuando son ellos mismos las madres en trance de parto. Tal como se parecía en la figura 22, entre el personal médico existe una tasa superior de cesáreas (30,8% vs 29,9%), y esta diferencia también se constata cuando se estudian las cesáreas electivas (19,2% vs 13,5%), lo que informa de la cultura que la propia clase médica tiene sobre el proceso del parto. Hemos de indicar, de todas maneras, que las diferencias, cuando se estudian desde el punto de vista estadístico, no son de momento significativas.

Hecho todo este análisis la pregunta que surge con fuerza es: ¿Qué podemos hacer para modificar este panorama?.

Existen varias cosas, y la mayoría de ellas han testado su beneficio. En primer lugar el procurar un audit. externo de los resultados. Es decir, que alguien, sin ningún tipo de prejuicio previo, evalúe y revise los datos. Así que como primera premisa es que los datos existan, y estén en estado de poder ser revisados. Tan sólo este hecho muchas veces es suficiente para poner encima de la mesa, y aflorar, muchos problemas inherentes a la realización de las cesáreas. Es necesario revisar la política de pagos a los médicos. En ciertos ámbitos, el médico recibe los mismos honorarios tanto si el parto es por vía vaginal que si es por cesárea. Así mismo, los hospitales pueden contratar paquetes de servicios, y no cada proceso en particular, tal como ocurre con la mayoría de hospitales públicos con el financiado de servicios. Además, es necesario cambiar la cultura de la mala práctica, especialmente en los ambientes judiciales y legales. En este sentido la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) hizo una serie de reuniones entre las partes implicadas, e incluso se editó un libro sobre los aspectos medicolegales del ejercicio de la profesión, mejorando con ello las condiciones de trabajo. En este campo, ha de hacerse un esfuerzo adicional con el cuerpo de forenses dado que son los responsables de una gran cantidad de informes judiciales.

Otro punto de capital interés es el ejercer una adecuada política de incentivación entre los profesionales. En ciertas compañías prestadoras de servicios (mutualidades, compañías de seguros, etc.), priman al profesional que realiza menos cesáreas, manteniendo los mismos ratios de calidad (indicadores de proceso y resultados), siendo así que incluso llegan a contratar distintos honorarios (aumentando éstos cuantas menos cesáreas realizan). Las propias compañías consideran que la mayor dedicación del personal que atiende al parto (médico, matrona, etc.), requiere una mayor compensación económica, habiéndose demostrado que la dirección médica del parto, desde su inicio, disminuye la tasa de cesáreas.

Otro gran capítulo en las estrategias de mejora es el referido a los cambios educacionales de los equipos. Este es un capítulo amplio, y probablemente el más importante. En primer lugar ha de haber un cambio cultural significativo entre los profesionales y presentar sus propios resultados y, lo más importante, la evolución o los cambios en las tendencias. Es necesario incluso hacer reportes especiales para casos y situaciones concretas. Debe existir una política dentro de los servicios que auspicie las declaraciones y los reportes. Todo ello ha de estar debidamente protocolizado, y en este sentido, debe ponerse énfasis en que cada centro debe disponer de unos protocolos y guías de actuación para los casos comunes o más frecuentes. Así mismo, deben estipularse programas dedicados a la disminución de las cesáreas, como por ejemplo las sesiones clínicas de discusión de los casos, o incluso el análisis por pares (peer review) de todos los casos, a parte de que exista una supervisión general por parte de la comisión de control de calidad. En otro orden de cosas, las instituciones públicas y privadas han de hacer un esfuerzo de comunicación importante, y debatir las distintas causas y los distintos factores influyentes.

En relación con la protocolización de los casos más frecuentes, como mínimo cada servicio ha de disponer pautas de actuación en los casos de presentación podálica (versión externa o no, límite de peso para permitir el parto por vía vaginal, podálica y RPM, inducción en podálicas, podálica en gemelares, etc.), de parto estacionado, y en este aspecto vale la pena hacer mención de la definición de parto estacionado recientemente realizada por el América College of Obstetrics and Gynaecologists, una correcta protocolización de los prematuros, del tratamiento del sufrimiento fetal intraparto (la utilización de beta miméticos provoca un ahorro del 48% de cesáreas con la indicación de sufrimiento fetal)(figura 23), de la inducción del parto (PGs, amniotomía, etc.), y en los casos de cesárea anterior, en especial cuando no existen factores de riesgo (incisión previa de tipo clásico, pelvis anómala, macrosomía demostrada, complicación médica u obstétrica que impida el parto por vía vaginal, imposibilidad para la realización de una cesárea urgente, etc.).

Existen otras medidas adicionales que así mismo han demostrado su beneficio. La existencia de un adecuado control prenatal, con educación médico-obstétrica incluida, mejora los resultados debido a que evita la aparición de condiciones que generan indicaciones de cesárea. El que exista personal entrenado en la sala de partos, como las matronas, hace que se realice un diagnóstico muy precoz de alteraciones corregibles (distocias dinámicas, estrés materno, etc.) y que conllevaría a la indicación de la intervención. Un soporte emocional adecuado, con una correcta información de su proceso en todo momento, evita la presión social que en un momento dado se puede ejercer sobre el médico, obligándolo a decidir la intervención sin una indicación precisa. La correcta dirección médica del parto es indispensable, y tan solo la vigilancia eficiente de todo el parto puede evitar un gran número de complicaciones.

Por último, el parto debe realizarse en un medio con una infraestructura adecuada, es decir, con los elementos necesarios para tratar cualquier eventualidad. En caso contrario cabe dos posibilidades, o se traslada la enferma a un centro de complejidad superior, y eso no siempre es factible, o se realiza una cesárea para evitar situaciones comprometidas que no podrían resolverse por falta de infraestructura. Por lo tanto, en ese cometido las leyes de acreditación de los centros han hecho un gran paso adelante que intenta soslayar esos inconvenientes.

Con todo ese bagaje, y fruto de las conclusiones de diversas fuentes de información, hoy día puede aceptarse que el rango de cesáreas óptimo estaría entre el 7,8 y el 17,5% en función del case-mix. En la figura 24 se muestran los porcentajes máximos y mínimos en diversas situaciones, y que dependen en gran medida de los diversos protocolos y el nivel de complejidad asistido en cada centro.

Es un hecho que, vistas las tasas reseñadas, se realizan un gran número de cesáreas innecesarias, pero también es verdad que ciertos factores, totalmente ajenos al ámbito médico no ayudan a mantener unos ratios aceptables. La conjunción de esfuerzos de todos los ámbitos sociales, y la cultura de mejora que ha de prevalecer en nuestros profesionales, será la mejor medida encaminada a encarar el futuro de la evolución de las tasas con un cierto optimismo.

BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA

Curtin S.A. Rates of cesarean birth and vaginal birth after previous cesarean, 1991-95. Monthly Vital Statistics Report, 1997;45:1-11.

Gregory KD, Curtin SC, Taffel SM, Notzon FC. Changes in indications for cesarean delivery: United States, 1985 and 1994. Am J Public Health 1998;88:1384-7.

Clark SL, Xu W, Porter TF and Love D. Institutional influences on primary cesarean section rate in Utah, 1992 to 1995. Am J Obstet Gynecol 1998;179:841-5.

Sanchez-Ramos L, Moorhead IR, Kaunitz AM. Cesarean section rates in teaching hospitals: a national survey. Birth 1994;21:194-6.

Heres MH, Pel M, Elferink-Stinkens PM, Van Hemel OJ, Treffers PE. The Dutch obstetric intervention study-variations in practice patterns. Int J Gynaecol Obstet 1995;50:145-50.

Lagrew DC and Morgan MA. Decrising the cesarean section rate in a private hospital: succes without mandated clinical changes. Am J Obstet Gynecol 1996;174:184-91.

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Bickell NA, Zdeb MS, Applegate MS, Roohan PJ, Sui AL. Effect of external peer review on cesarean delivery rates: a statewide program. Obstet Gynecol 1996;87:664-7.

Indicadores de proceso y de resultado. Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. Madrid. 1999.

Cabero Ll y Cerqueira MJ. Protocolos de Medicina Materno-fetal (Perinatología). Ergon eds. Barcelona. 1996.

"Ha cambiado la forma de nacer"

EN EL ÁMBITO PRIVADO, EL 50 POR CIENTO DE LOS BEBES YA NACE POR CESÁREA

"Ha cambiado la forma de nacer"*

Los partos quirúrgicos en clínicas y sanatorios son el doble que en los centros públicos. En promedio, uno de cada tres partos en el país son por cesárea. Los datos pertenecen a una investigación de la OMS en América latina. Aquí, las razones del incremento de cesáreas y el debate sobre esa alternativa.

Por Mariana Carbajal

En Argentina, uno de cada tres bebés nace por cesárea. En clínicas y sanatorios privados los partos quirúrgicos duplican a los del sector público y llegan al 50 por ciento del total de nacimientos. Así lo reveló un estudio -al que tuvo acceso Página/12- de la Organización Mundial de la Salud sobre los nacimientos del último cuatrimestre de 2004. "El dato más llamativo y dramático es que el porcentaje de las cesáreas sigue aumentado. Estamos preocupados: ha cambiado la forma de nacer", señaló el médico argentino José Villar, director de Salud Materno Peri natal de la OMS en Ginebra, al presentar en Buenos Aires los resultados de la investigación. El relevamiento se realizó paralelamente en otros siete países latinoamericanos y mostró una tendencia de incremento similar para toda la región. Con estos guarismos, la entidad abrirá un proceso de análisis para establecer si es necesaria una intervención para bajar la cantidad de cesáreas ante la presunción de que una gran proporción sería injustificada y respondería a la comodidad de los médicos y a evitar posibles juicios de mala praxis. El tema genera una fuerte polémica entre los obstetras que defienden el parto vaginal contra los partidarios de las cesáreas (ver aparte).
El estudio abarcó una muestra de 12 mil nacimientos en el país producidos entre el 1º de septiembre y el 31 de diciembre último, en 18 hospitales -públicos, privados y de la seguridad social- de la ciudad de Buenos Aires, Río Negro y Córdoba. Las provincias fueron elegidas al azar por la OMS, al igual que los centros médicos, con la única condición de que atendieran más de 1000 partos anuales, según detalló Villar a este diario. Argentina fue uno de los ocho países latinoamericanos que participaron de la investigación. Con una velocidad inédita para un estudio de esta magnitud, en toda la región se analizaron las historias clínicas de 106 mil nacimientos -de 118 hospitales y sanatorios de los tres sectores- de Brasil, México, Nicaragua, Ecuador, Cuba, Paraguay, Perú y Argentina.
El promedio de cesáreas para Latinoamérica fue del 35 por ciento de los nacimientos, el mismo porcentaje registrado en la muestra argentina, con las mismas diferencias entre sectores detectadas en el país: alrededor del 25 por ciento en hospitales públicos y más del 50 por ciento en clínicas privadas. El país con menor proporción de partos quirúrgicos resultó Brasil, con un 30 por ciento. Y los mayores guarismos correspondieron a Ecuador y Paraguay, con un promedio del 40 por ciento. En Cuba se produce el mismo porcentaje de cesáreas que en Argentina.
"Estamos muy preocupados. Es improbable que la especie humana requiera más de un tercio de intervenciones en los nacimientos. No es lógico", planteó Villar, en diálogo con Página/12. "Esta investigación muestra un cambio médico, social y cultural establecido en el patrón de nacimientos", agregó.
Al analizar las causas asentadas en las historias clínicas estudiadas en el país, la OMS encontró que en un 40 por ciento de los casos el parto quirúrgico se produjo porque la parturienta tenía una cesárea anterior y en un 30 por ciento se indicó por un diagnóstico presuntivo de que la criatura era muy grande para el tamaño de la pelvis de la madre. Pero detrás de estos porcentajes se encuentran otras razones. "Aumentan por una serie de factores. Hay médicos que consideran más segura la cirugía que el parto vaginal, hay un cambio en la práctica médica de no atender partos difíciles, también influye la comodidad para el obstetra que implica programar la cesárea frente a la imprevisibilidad de un parto natural", explicó Villar.
Hasta hace poco, la OMS sostenía que sólo se justificaba un 15 por ciento de las cesáreas y el resto eran "innecesarias". Actualmente, ese porcentaje está en discusión. Por esa razón, la entidad internacional impulsó este estudio a nivel latinoamericano, que se está replicando en África y el año próximo se hará en Asia. "Con estos primeros resultados vamos a impulsar un movimiento de reflexión y análisis en todos los estamentos involucrados, desde los médicos, los hospitales, las clínicas hasta la sociedad civil, para determinar si es aceptable este aumento del número de cesáreas o es necesaria una intervención para que disminuyan", concluyó Villar, quien destacó la importancia de la investigación, por la cantidad de centros médicos involucrados y la celeridad con que se procesaron sus resultados. "Para el estudio capacitamos a unos seiscientos profesionales de toda la región. El otro punto extremadamente novedoso es que la entrada de los datos se hizo on line y -casi como en!
una elección- hemos obtenido los resultados en tiempo record. Este sistema quedará para otras investigaciones", señaló.
Causas y consecuencias
El aumento del número de cesáreas tiene un impacto económico preciso. Aunque en el país el nomenclador médico no establece diferencias en los honorarios del obstetra entre una cesárea y un parto vaginal, la estadía hospitalaria se duplica en los casos de partos quirúrgicos, a lo que hay que agregar gastos de antibióticos y de la cirugía. Se estima que para el sistema de salud, una cesárea es dos a tres veces más costosa que un parto normal.
Según explicó Villar, en términos médicos, el parto quirúrgico representa mayores riesgos para la salud de la madre de infecciones y morbilidad. Para el bebé, en cambio, no hay evidencias claras de que haya un incremento de los riesgos.
El argentino Fernando Althabe es obstetra y epidemiólogo y trabaja en la Unidad de Investigación Peri natal del Hospital de Clínicas de Montevideo, Uruguay. El aumento de las cesáreas en Latinoamérica ha sido uno de sus temas de estudio reciente en el Centro Latinoamericano de Perinatología de la OPS, donde se desempeñó hasta hace unos meses. "No hay evidencia científica de que los problemas para los cuales la cesárea es una mejor solución se hayan incrementado", indicó a Página/12. Entre las indicaciones médicas para el parto quirúrgico -mencionó Althabe- figuran el sufrimiento fetal agudo y la presencia en la madre de alguna enfermedad del embarazo como hipertensión severa o hemorragias durante la gestación. "Estos problemas tampoco aumentaron", objetó.
Según su visión, uno de los factores en juego es el temor a un juicio por mala praxis. "Los médicos prefieren realizar una cesárea así se cubren de eventuales denuncias si ocurren complicaciones en el parto", precisó. Pero para Althabe, una de las razones más influyentes en esta tendencia que está cambiando la forma de nacer en Argentina y también en el resto de Latinoamérica tiene que ver con un sistema de atención privada de las embarazadas demasiado personalizado, y al mismo tiempo que cada vez más existe una precarización del empleo médico. "Las mujeres en el sector privado eligen a un médico en particular para que las atienda durante todo el embarazo y el parto. Para poder organizar su vida en momentos en que para sobrevivir necesita trabajar en varias instituciones, al obstetra le resulta más simple programar una cesárea. Un parto quirúrgico implica menos horas de dedicación que un parto vaginal y muchas veces los obstetras no disponen del tiempo para esperar el trabajo de parto. En los países donde tienen menor índice de cesáreas, los médicos trabajan en equipo y las parteras tienen un mayor protagonismo", apuntó Althabe. Una cesárea planificada le demanda al médico alrededor de 45 minutos mientras que el trabajo de parto de una primeriza puede extenderse entre 8 y 12 horas y le exige al obstetra estar pendiente la mitad de ese tiempo.

ARIEL KAROLINSKY

“Hay más complicaciones”

Por P. L.

“El notable incremento de los partos por cesárea es una preocupación para la salud pública”, afirma Ariel Karolinsky, investigador en perinatología, autor de un libro sobre mortalidad materna en la Argentina. Para este profesional, “el aumento de cesáreas incrementa la probabilidad de complicaciones y enfermedades en la madre” y hace subir “los costos económicos y los costos sociales”. En cuanto a las causas de ese incremento, se contarían “el temor de los médicos a los juicios por mala praxis” y “la precariedad que los obliga a trabajar en varios lugares, en condiciones que impiden el adecuado monitoreo de los partos”.
–La proporción de nacimientos por cesárea ya supera el 30 por ciento en el sector público, el 45 por ciento en las obras sociales y el 55 por ciento en los establecimientos privados. Es una preocupación para la salud pública, porque cada cesárea implica una menor probabilidad de que esa mujer tenga parto normal en el siguiente embarazo y las que han pasado por cesáreas sucesivas tienen más riesgo de complicaciones –afirma Karolinsky, quien como investigador en el Cedes escribió el libro Para que la muerte materna importe y actualmente coordina el área de investigación de la Secretaría de Salud de la Ciudad de Buenos Aires.
–¿Qué complicaciones causarían las cesáreas sucesivas?
–Mayor tasa de hemorragia en los embarazos, partos pretérmino, probabilidad de infecciones, posible ruptura del útero: se está condicionando la forma de parir de poblaciones enteras; si sigue esta tendencia, la forma más común de parir va a ser por cesárea.
–¿Qué pasa con los costos?
–La cesárea requiere más drogas, anestésicos, material de sutura, días de internación. Y también implica más costos sociales, porque a la mujer le lleva más trabajo y tiempo volver a sus actividades.
–¿Y si la mujer prefiere la cesárea?
–Muchos estudios en distintos países indican que la gran mayoría de las mujeres prefiere el parto normal.
–¿Qué causas justifican las operaciones cesáreas?
–Suele aducirse “falta progresión del trabajo de parto”, por ejemplo por “desproporción” entre el tamaño del bebé y la pelvis materna: habría que evaluar en cada caso si se permitió una prueba de parto para establecer que no había progresión. Otra causa principal es el hecho de que haya habido una o más cesáreas previas. Sólo en tercer lugar aparecen factores como el sufrimiento fetal o la hipertensión severa de la madre.
–¿Y por qué habrían aumentado tanto, especialmente en establecimientos privados?
–Un factor es el temor de los obstetras a juicios de mala praxis: creen que los pacientes presumirán que, si el parto es por cesárea, el resultado va a ser mejor. En el sector privado, la precariedad en la que se desempeñan los obstetras hace que, mal pagos, corran de una institución a otra en vez de concentrarse en una sola, lo cual permitiría un monitoreo permanente y tranquilo del trabajo de parto

Por qué NO programar una cesárea


Cada decisión debe ser basada en un equilibrio entre riesgos y beneficios.

Cuando se programa una cesárea no suele tenerse en cuenta las ventajas de esperar las contracciones, incluso aunque se termine haciendo cesárea.
Esperar el inicio de un trabajo de parto tiene muchas ventajas:

* Las contracciones adelgazan el segmento inferior (donde se hace la incisión)….y en consecuencia la recuperación es mas rápida.

* El trabajo de parto libera hormonas que impregnan al bebé y le preparan para su vida fuera del útero.

* Las contracciones disminuyen la posibilidad de que el bebé tenga los problemas respiratorias que padecen muchos bebés nacidos por cesárea (no solamente tras el nacimiento sino toda su infancia).

* Las mujeres que experimentan trabajo de parto tiene una incidencia menor de depresión post parto.

* Las contracciones estimulan otra hormona: (oxitocina) conocida como "la hormona del amor"…que preparan a la madre para establecer un intenso vínculo amoroso con su bebé y hará todo por su bienestar.

* Las endorfinas relajan a la mamá y le ayudan a hacer frente a todo que queda en las horas posparto y en lo sucesivo. No puedes aprovecharlas si no pagas "el precio" de gastar energía en el trabajo de parto debido al hecho que las endorfinas son un resultado del gasto físico (aguantar cirugía mayor es un gasto físico (por supuesto!) pero es pasivo) y las endorfinas vienen como premio par el gasto activo.

* Esperando las contracciones aseguras que tu bebé está realmente listo para nacer (puedes evitar la posibilidad de un bebé prematuro o simplemente un bebé que necesito un poco mas tiempo).

* Tú vas a ser una participante en el nacimiento en vez de ser una espectadora.

* No te privarás de tu derecho de enfrentar lo desconocido, la anticipación, la magia, y también el incertidumbre (en fin el cóctel sabroso que se llama "vida") asociado con el nacimiento.

A mi modo de ver …. la palabra "programada" tiene un sentido robótica y sin sentimiento. Me parece la antitesis de la emoción y la excitación que merece la llegada de un nuevo ser. Con 20 años de experiencia puedo asegurar que tales emociones son claves en el desarrollo personal.
No hay comida gratis. Puedes avanzar en "tu" desarrollo personal repasando tus errores del embarazo y parto … o arrepentida de tus elecciones. Mas vale prevenir que lamentar! Las consecuencias de las decisiones las vivirás tú, no tu médico.

Joni Nichols. Comadrona. Guadalajara, Méjico

Cesárea




¿Cuáles son las ventajas del parto normal sobre la cesárea?
· Menos intervenciones (cada intervención acarrea un riesgo).
· Respeto por el proceso fisiológico del parto, con todas las consecuencias relativas a la producción de oxitocina y la mayor calidad del vínculo madre-bebé, con las repercusiones sobre el futuro de la relación entre ellos dos.
· Cuando el parto es respetado en su ritmo, mayor es la satisfacción de la mujer.
· Mejor recuperación de la madre en el post parto.
· Facilita la lactancia.

Aspectos psicosociales del parto por cesárea

Los riesgos de la cesárea son conocidos y explicados en numerosos artículos médicos. Las posibles complicaciones de la intervención para la madre incluyen las hemorragias, traumatismos vesicales, lesiones intestinales, neuritis por compresión instrumental, anemia, trombosis, embolia pulmonar o cerebral, peritonitis, etc. (1 y 2). Igualmente la intervención también conlleva una serie de riesgos para el bebé, los principales el síndrome de distress respiratorio del recién nacido, la taquipnea transitoria, y la prematuridad iatrogénica (3), así como el riesgo de laceraciones durante la intervención que se sitúa en torno al 2% (4). Se estima que la cesárea conlleva un riesgo de mortalidad materna 6 veces superior al parto vaginal y que la mortalidad peri natal en las cesáreas suele ser casi el doble que en los partos vaginales (1). Además la cesárea condiciona el futuro reproductivo de la mujer y la sitúa a un mayor riesgo de complicaciones en sucesivos embarazos (5)
Sin embargo un aspecto común a la mayoría de los trabajos que revisan las posibles complicaciones de la cesárea sobre la salud materno infantil es la omisión reiterada de las repercusiones que el nacimiento por cesárea tiene sobre la salud psíquica de la mujer y sobre aspectos tan importantes como el vínculo materno filial, la lactancia o la relación de pareja.
En una sociedad donde el nacimiento se ha medicalizado hasta extremos peligrosos (6) y donde el énfasis se sitúa "en obtener un bebé sano" a cualquier precio se tiende a minimizar la posible repercusión psicológica del nacimiento por cesárea en la madre. El propio término "cesárea" favorece la trivialización de la cirugía: "hacer una cesárea" suena mucho menos dramático que decir "le han tenido que operar para sacar al bebé" o "ha tenido que pasar por una cirugía mayor abdominal para dar a luz". Así, mientras los cirujanos de otras especialidades médicas suelen ser conocedores de que las reacciones depresivas son frecuentes en la convalecencia de cualquier cirugía mayor (7), en el caso de la cirugía obstétrica este hecho ha recibido una atención mínima y de hecho ni siquiera se suele mencionar al explicar los riesgos de la intervención.
Sin embargo basta con revisar detalladamente las implicaciones inmediatas del nacimiento por cesárea para percibir la singularidad de dicha situación y el incremento de la vulnerabilidad psíquica que genera para la madre y el niño.
El primer efecto de la cesárea en la mayoría de las situaciones es un retraso significativo en el primer contacto madre-hijo. En muchos casos esto se puede demorar medio o un día, en algunos hospitales españoles todavía de tiene a los niños nacidos por cesárea 24 horas en observación sin su madre. Esta separación es importante y significativa, supone un obstáculo importante para el establecimiento del vínculo. Cuando se produce el encuentro además la madre suele estar cansada, somnolienta y dolorida. La analogía más sencilla es imaginar a un paciente recién operado de apendicitis teniendo que ocuparse de un recién nacido en las horas inmediatas a la intervención. La madre puede encontrarse situación de shock psicológico intentando procesar los acontecimientos vividos en las últimas horas. La integración y asimilación de dichos sucesos puede llevar meses o incluso años (8), así se comprende las dificultades que la madre puede experimentar para ocuparse afectivamente del bebé. Por otra parte el duelo por la pérdida de estas primeras horas o días de vida del recién nacido suele ser uno de los temas recurrentes entre las madres que han dado a luz por cesárea, como explicamos más adelante.

La cesárea supone un obstáculo para el inicio de la lactancia

Casi todos los estudios sobre el efecto de la cesárea en el inicio de la lactancia asumen o concluyen que la bajada de la leche tarda más en las madres que han parido por cesárea. Sin embargo, la causa del retraso es difícil de precisar, ¿es debido a la cesárea en si misma o al retraso en el inicio de la lactancia, los fármacos, la tendencia a dar más biberones o chupetes, la anemia secundaría a la hemorragia etc.? Lo que está claro es que los niños nacidos por cesárea tardan más en realizar la primera toma, reciben más biberones en los primeros cuatro días y hacen menos tomas nocturnas (9).
Un estudio (10) señaló que las madre que daban a luz por cesárea urgente presentaban niveles más bajos de oxitocina y prolactina en el las primeras 48 horas del posparto. Otros autores también han concluido que las madres que dan a luz por cesárea presentan un riesgo tres veces mayor de abandonar la lactancia en el primer mes (11). Sin embargo las diferencias en la duración de la lactancia entre las madres que han dado a luz vaginalmente y las que lo han hecho por cesárea desaparecen después del primer mes (12). Por lo tanto resulta necesario insistir en la necesidad de que las madres que han tenido una cesárea reciban un apoyo individualizado y un seguimiento estrecho en el inicio de la lactancia, además de favorecer el que la demora en el inicio de la lactancia sea mínima (13).

FACTORES QUE INFLUYEN EN LA REACCIÓN PSICOLÓGICA

Para algunas mujeres la cesárea no supone ningún trauma aparente, sin embargo otras van a experimentar una compleja reacción psicológica, con sentimientos de pérdida, fracaso y dificultades notables en la adaptación posterior y en el vínculo con sus hijos, o van a sufrir incluso la llamada "depresión postcesarea" o bien un síndrome de estrés postraumático en una minoría de casos. ¿Porqué son tan variables las reacciones ante un mismo suceso? Toda una serie de factores pueden inclinar la balanza en uno u otro sentido.
En primer lugar los factores obstétricos, es decir, los motivos que decidieron la cesárea y el como se desarrolló la intervención. Si la cesárea es urgente y motivada por una situación de sufrimiento fetal la mujer va a experimentar mayores dificultades en el posparto (14). Necesitará tiempo para poder asimilar lo vivido e integrar la experiencia. Si la intervención de desarrolla con anestesia general el malestar psíquico suele ser mayor. No hay que olvidar que la situación de urgencia vital, el miedo por la vida del bebé o la propia vida puede ser una situación tan estresante como para desencadenar un verdadero síndrome de estrés postraumático, una reacción psicológica que inicialmente sólo se consideraba en personas expuestas a guerras o situaciones de gran violencia y que hoy se sabe que puede producirse igualmente después de situaciones estresantes en el parto (15). La aparición del síndrome conlleva una re-experiencia, es decir, se vuelven a vivir mentalmente los momentos estresantes como si de una película se tratara, y cualquier pequeño suceso (como conducir delante del hospital o incluso ver a una mujer embarazada) que recuerde el parto da lugar a una reacción ansiosa (hiperventilación, taquicardia, sudoración o mareos...). En el caso de las cesáreas, parece ser que el hecho de que la cesárea sea urgente incrementa notablemente el riesgo de sufrir el síndrome de estrés postraumático (16)
Por contra las cesáreas programadas pueden permitir que la mujer se prepare mejor psicológicamente para la intervención. Sin embargo este aspecto por sí sólo no justifica el programar la cesárea sin que haya trabajo de parto previo, ya que casi siempre se puede esperar a que se inicie el parto de manera espontánea y entonces realizar la intervención, así la mujer ha podido prepararse para la cesárea y también evitar entre otros el riesgo de prematuridad iatrogénica asociado a las cesáreas programadas.
La calidad de la atención recibida es un aspecto crucial en la recuperación de la cesárea (17). Si la mujer se ha sentido partícipe de la decisión, si ha sido bien informada de las opciones, y sobre todo si ha percibido la cesárea como imprescindible es más probable que la asimilación sea relativamente sencilla. Por el contrario, si se ha sentido maltratada verbalmente, si no ha sido acompañada emocionalmente y si la indicación de la cesárea ha sido dudosa o claramente innecesaria el malestar psicológico probablemente será significativo o incluso creciente conforme pase el tiempo.
Algunos autores han sugerido que los rasgos de la personalidad previa podrían causar las diferencias en la adaptación en el posparto inmediato (18). Lo que parece evidente es que la reacción va a estar muy influida por las expectativas que la mujer tenía respecto al parto así como su visión del nacimiento, su satisfacción corporal previa o incluso su vivencia de la sexualidad. Cuanto más distante sea la experiencia vivida con la que se anticipaba, mayor será la percepción de pérdida y la reacción de duelo.
Los aspectos socioculturales pueden favorecer la satisfacción de la mujer con el procedimiento, como es el caso de aquellos círculos sociales donde la cesárea se percibe como un privilegio de las clases altas (fenómeno descrito en algunas sociedades latinoamericanas) (19) o por el contrario pueden incrementar su aislamiento y sufrimiento interno, ya que si el entorno social no permite la expresión de la decepción de la madre con el nacimiento se fomenta la represión del duelo, la no identificación del malestar y por lo tanto la no resolución del mismo.

CARACTERÍSTICAS DE LA REACCIÓN PSICOLÓGICA

Varios autores han estudiado las reacciones psicológicas presentes entre algunas mujeres que han dado a luz por cesárea (17). La más generalizada es la sensación de pérdida, es decir, el duelo por no haber tenido el parto soñado. Esto se puede expresar en términos de decepción "nunca imaginé que no podría parir a mi hija" o de tristeza intensa por no haber estado presente en el nacimiento: "cuando pienso en mi hijo en brazos de desconocidos nada más nacer, mientras yo estaba casi dormida por la anestesia, siento mucha pena"",aunque me lo enseñaron al nacer yo no lo recuerdo, me da rabia tener que imaginarme lo que otras mujeres recuerdan toda su vida".
También son frecuentes las dudas recurrentes sobre si el bebé es realmente su hijo: algunas mujeres tienen pesadillas en las que descubren que el bebé que tienen no es realmente su hijo, otras expresan abiertamente "siento que no la he parido yo, realmente no es mía, intelectualmente sé que es mi hija, pero es como si mi cuerpo no la reconociera".
La relación madre hijo puede ser difícil, sobre todo en los primeros días. Algunas mujeres sienten inmediatamente un intenso vínculo con sus hijos a pesar de la cesárea, otras sin embargo confiesan "ni siquiera estaba contenta de tenerla conmigo, después de tantos meses soñando con verla estaba aquí y no sentía nada, era como si todo aquello no estuviera ocurriendo en realidad". A esto se suelen añadir los problemas de identidad como madre e incluso como mujer: "no sé que clase de madre soy si ni siquiera he podido parir a mis dos hijos", los sentimientos de culpa "siento que la culpa fue mía por no haber aguantado el dolor y haber pedido la anestesia" o el pensar que se ha decepcionado a la pareja "siento como si hubiera fallado a mi marido, mi cuerpo me falló en un momento crucial".
Algunas mujeres refieren sentirse violadas o mutiladas (17). La actitud hacia la cicatriz suele ser reflejo de dichas emociones. Hay mujeres que confiesan que no pueden mirar la cicatriz y evitan su visión incluso en el baño "mi cicatriz es un recuerdo permanente de lo que sucedió".
El enfado o la rabia con los profesionales también suele ser común, sobre todo si la mujer percibe la cirugía como innecesaria: "me siento engañada, furiosa, llena de rabia"; "lo que tenía que ser el mejor día de mi vida fue uno de los peores"; "difícilmente podré confiar en los médicos otra vez".
En cualquier caso, la vivencia de la cesárea es un proceso cambiante a lo largo del tiempo y que va estar muy influido por el apoyo y el soporte emocional que la mujer encuentre en su entorno inmediato, así como por la duración de la lactancia y el estado de salud del bebé.

EFECTO SOBRE LA RELACIÓN DE PAREJA

A pesar de sentirse aliviados o contentos por tener un hijo sano, los padres también suelen experimentar sentimientos de incompetencia, aislamiento, ansiedad, tristeza, miedo, estrés, rabia, preocupación, nerviosismo, decepción y sensación de fracaso por no haber cumplido con el papel que se esperaba de ellos como soporte activo en el parto. Estos sentimientos se intensifican si el padre no ha podido estar con su mujer mientras le hacían la cesárea (18).
Pero otra parte hay que tener en cuenta que la cesárea es casi la única situación donde se permite la presencia de la pareja como acompañante de la mujer durante una intervención de cirugía mayor. Este acompañamiento se suele realizar sin ningún tipo de preparación previa: en la mayoría de los casos los padres ni siquiera habían pisado un quirófano con anterioridad. Para el padre, la experiencia puede ser dramática, casi siempre inesperada, y contemplar el nacimiento quirúrgico de su bebé puede ocasionarle así mismo un malestar psicológico significativo. De hecho algunos padres reconocen a posterior que preferirían no haber estado presentes, pero que lo hicieron por su mujer (20). La percepción que el padre tiene de los cuidados recibidos por parte del equipo médico influye notablemente en su respuesta emocional, si sienten que han sido respetados y que se les ha permitido opinar suelen estar más satisfechos con toda la experiencia.
Otro fenómeno común en la cesárea es que muchas veces el bebé va a pasar las primeras horas de vida junto al padre, y tal vez en ausencia de la madre, que o bien está en la sala de despertar, o a pesar de estar junto a ellos puede estar en un estado de somnolencia posterior a la anestesia. Algunos estudios han señalado que los padres de hijos nacidos por cesárea participaban más activamente en el cuidado del bebé e incluso se mostraban más satisfechos con dicha relación que los padres de bebés nacidos vaginalmente (17)
La experiencia de una cesárea traumática también suele afectar a la relación de pareja. Las parejas que han tenido un hijo por cesárea pueden sentirse menos felices con la experiencia de tener un hijo (18).Además la cesárea va a condicionar el futuro reproductivo de la mujer, no tanto por motivos físicos, sino que los aspectos psicológicos motivan que muchas madres decidan no tener más hijos o distanciarlos mucho más de lo que previamente habían planeado (21)
Además los siguientes embarazos van a estar marcados en muchos casos por el miedo a que se repita la situación anterior. La cicatriz uterina estará siempre presente, el útero ha dejado de ser un sitio intacto y seguro, para convertirse en una bomba a punto de estallar, como dicen algunas mujeres "mi médico dice que se me puede romper el útero". Este miedo a la rotura uterina se convierte en un tema recurrente a lo largo del siguiente embarazo, y se ve favorecido por la actitud de algunos profesionales.

FACILITANDO LA RECUPERACIÓN

Indudablemente la prevención primaria del sufrimiento psicológico que genera en muchos casos la cesárea consiste en evitar todas las cesáreas innecesarias, hasta llegar a las tasas que aconseja la Organización Mundial de la Salud. Igualmente la educación para la salud debería favorecer el conocimiento del parto como un proceso natural y la toma de conciencia social de los problemas que la excesiva MEDICALIZACIÓN del parto conlleva.
Los profesionales que acompañan a la mujer en el parto y en la cesárea tienen un papel crucial en la prevención del sufrimiento psíquico en el posparto. Si consiguen que a pesar de la intervención quirúrgica la mujer sea en todo momento protagonista de su parto, si facilitan el contacto madre hijo lo antes posible, y si además ofrecen un apoyo cercano y un asesoramiento correcto en el inicio de la lactancia, las repercusiones posteriores serán menos dramáticas.
El entorno familiar y social puede favorecer la recuperación psicológica reconociendo las características especiales del nacimiento por cesárea. Para ello el primer paso consiste en deja de negar el sufrimiento psíquico, de hecho la frase de que "lo importante es que el bebé está bien" sólo consigue alienar aún más a la mujer que ha visto sacrificada su integridad física por el bien de su hijo. Si el entorno reconoce la pérdida del nacimiento deseado y favorece apoyo concreto para que la mujer pueda reposar durante las primeras semanas la convalecencia será menos dolorosa.
Existen diversos recursos que ofrecen apoyo psicológico e información a las mujeres que han tenido cesáreas. El Movimiento para la Prevención de las Cesáreas surgió en Estados Unidos en el inicio de los ochenta y hoy en día constituye la asociación ICAN: Internacional Cesáreas Awereness Network (Asociación Internacional de Concienciación sobre las Cesáreas). En su excelente página Web (http://www.ican-online.org/) se puede acceder a una lista de correo gratuita en inglés que ofrece apoyo las 24 horas del día a mujeres que han tenido cesáreas o que planean un parto vaginal después de cesárea. También en la lista http://groups.yahoo.com/group/HBAC/ se puede recibir información específica orientada a la preparación del parto en casa después de una o más cesáreas. Igualmente existen numerosos libros en inglés centrados en la recuperación de la cesárea y en la preparación del parto vaginal después de cesárea (22, 23).
En español, el foro Apoyo Cesáreas ofrece apoyo psicológico para las mujeres que han tenido cesáreas. Esta lista se encuentra en www.elistas.net/apoyocesareas y funciona de manera gratuita. Ha crecido de manera constante desde su inicio hace dos años, acogiendo en la actualidad a más de 100 suscriptores, entre mujeres y profesionales. Además de ser un lugar de encuentro seguro para las mujeres que han tenido cesáreas o partos vaginales traumáticos está permitiendo la realización de diversas iniciativas destinadas a la educación de las mujeres embarazadas o la formación de una asociación para la prevención del maltrato en el parto.

¿Cuánto demora la recuperación de una cesárea?
Después del parto la paciente deberá permanecer acostada por lo menos 8 horas. Dependiendo del tipo de anestesia, no podrá utilizar almohadas para evitar el dolor de cabeza. Mientras permanezca acostada se mantendrá con un suero colocado y una sonda vesical. Usará medicación variada para aliviar el dolor por la cirugía, estimular el movimiento intestinal y la eliminación de gases y tomará también antibióticos para evitar las infecciones. La lactancia se verá perjudicada ya que el bebé tendrá que ser amamantado con la madre acostada, posición que no es recomendada por los pediatras por facilitar la otitis en los recién nacidos. Para levantarse por primera vez la mujer necesitará ayuda. Después de 7/10 días retornará al médico para retirar los puntos. El uso de faja (malla compresiva) durante el post operatorio da mayor seguridad a la paciente que normalmente tiene la impresión que cualquier esfuerzo, como toser o respirar puede romperle los puntos. Durante los primeros 30 días la puérpera no debe realizar esfuerzos con los músculos de la región abdominal (barrer, cargar baldes, manejar...) para evitar que se forme una hernia de la incisión quirúrgica. Después de este período, la puérpera deberá iniciar lentamente sus actividades físicas y solamente después de 3 meses podrá realizar abdominales. Además debemos recordar que la recuperación puede complicarse con infecciones, hematomas, rechazo de los puntos, etc.

¿Cuáles problemas puede provocar una cesárea en un siguiente embarazo?
El embarazo después de una cesárea puede provocar problemas con la implantación de la placenta la cual se puede implantar en el sitio de la cicatriz de las) cesáreas) anteriores) quedando muy baja. Esto puede provocar algún tipo de sangrado durante la gestación. Eso puede provocar un retardo en el crecimiento fetal por mala nutrición, prematurez, ruptura prematura de membranas, prolapso del cordón, mayor sangrado post parto, etc. Otro riesgo es la implantación más profunda de la placenta en las paredes del útero pudiendo llegar hasta la vejiga urinaria (placenta acreta, increta o percreta) provocando problemas al extraerla, pudiendo llegar en algunos casos a la histerectomía (extirpación del útero) para resolver el caso. Otro riesgo es el de la ruptura uterina al entrar en trabajo de parto: cuanto mayor es el número de cesáreas, mayor será la posibilidad de una ruptura uterina.

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Ivonne Olza. Doctora en Medicina

Apoyo cesáreas

¿Alguna vez pensó porqué dos de cada tres cesáreas son innecesarias?

"El nacimiento no es una enfermedad"

En un documento titulado El nacimiento no es una enfermedad, la OMS establece algunas recomendaciones con respecto al uso y abuso de las cesáreas:

  • No se justifica la ruptura artificial de las membranas por rutina. La ruptura artificial de membranas no es indispensable antes de un estadio muy avanzado del trabajo. Ningún dato científico justifica la ruptura sistemática de membranas por medios artificiales en un estadio temprano del parto.
  • El parto no debe ser provocado por medios artificiales por comodidad, ni debería provocarse un parto si no lo requieren indicaciones médicas precisas y justificadas. Ningún país debería tener tasas de provocación artificial de parto superiores al 10 por 100.
  • Los países en los que las tasas de mortalidad peri natal son las más bajas del mundo, también tienen las tasas de cesáreas inferiores al 10 por 100. No hay, pues, ninguna razón que justifique que existan en ningún país tasas de cesáreas superiores a ese número. La tasa nacional de cesáreas en Estados Unidos en 1.986 fue del 24%, y en Francia en 1.988 del 14,3%, mientras que en países que se caracterizan por su baja mortalidad peri natal como los Países Bajos o Irlanda, la tasa de cesáreas observada fue del orden del 6 al 8%. De acuerdo con la opinión de expertos consultados el porcentaje de cesáreas rondaría el 17% teniendo en cuenta solamente razones medicas. Si se consideran oportunas algunas razones no medicas, este porcentaje difícilmente sobrepasaría el 25%.
  • No existen pruebas científicas que demuestren la necesidad de una cesárea en las mujeres que hayan sufrido anteriormente una cesárea segmentaria inferior transversal. El parto por vías naturales en las mujeres con una cesárea anterior debe ser estimulado, cada vez que se disponga de una infraestructura quirúrgica en caso de urgencia.

¿Cuáles son, los motivos médicos de tan elevados índices de cesárea?

La "obstetricia defensiva" viola así uno de los principios fundamentales de la práctica médica: Haga lo que haga el médico debe hacerlo en beneficio de la paciente.

Si un médico hace una cesárea por miedo a que le lleven a juicio o por los costos de su propio seguro, entonces éste médico no está `practicando medicina; está practicando el miedo y la codicia.

La profesión médica tiende a culpar a las mujeres, a los abogados, al sistema legal de dichos pleitos. En Irlanda, donde las denuncias por negligencias médicas se han incrementado de 1990 a 1998 en un 450%; de éstas denuncias, casi la mitad se refieren a aspectos en los que se encuentran involucrados ginecólogos y médicos obstetras.

Casi todos los hospitales practican el estructurado "control activo", por el que el personal hospitalario se mantiene "activo", mientras las mujeres de parto no tiene ni voz ni voto.

Durante los años en los que ha aumentado el número de obstetras defensivos, no ha disminuido el número de denuncias. Esto sugiere que, hasta cierto punto, el miedo a la denuncia es sólo una excusa médica para permitir el uso continuado de intervenciones como la cesárea, que muchos médicos prefieren en cualquier caso.


Fuente: http://www.durga.org.es/webdelparto/cesrea.htm